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¿Qué es la emoción?

¿Qué es la emoción? 15 junio, 2017 Cristina Coacher PersonalEdit \”¿Qué es la emoción?\” Habitualmente decimos “me ha emocionado mucho esa noticia” o “Pedro se emocionó cuando supo que sería papá”. Realmente no es un término que esté mal empleado en la frase, pues están sintiendo una emoción, pero el nombre concreto sería alegría, euforia, felicidad, ilusión, satisfacción, alivio… lo que conocemos comunmente como sentimientos.La emoción es la reacción que sentimos tras un hecho o acontecimiento, es decir, que emoción es la alegría, la tristeza, la ira, la ansiedad, el enfado, el miedo…..Emoción por lo tanto es lo que sentimos cuando hacemos algo, cuando mantenemos un diálogo con los demás y con nosotros mismos, de hecho, depende de si un día estás muy “enfadado” y te dan una buena noticia, tu expresión o reacción ante esa noticia no será igual que si te la dan un día que estés contento ¿verdad?. Estoy segura que no te estoy contando nada que no sepas.Obviamente la emoción que sienten varias personas ante el mismo acontecimiento no tienen porqué parecerse, porque dependen directamente de la experiencia de cada persona.A una persona que le gusta el fútbol y gana el mundial su país, seguro que sentirá alegría, euforia, satisfacción….etc. Si no te gusta el fútbol y gana el mundial tu país, seguro que puedes sentir alguna emoción pero dudo mucho que entre ellas esté la euforia, puedes sentirte “orgulloso”, “satisfecho”…pero ese día no lo celebrarás de forma especial ni sentirás que has ganado algo.Independientemente de la intensidad, la duración o la frecuencia de cada emoción en cada persona, lo que está claro es que cada emoción tiene su nombre.En realidad, lo que realmente me preocupa, es que nunca nos han educado para expresar nuestras emociones correctamente, no hemos tenido en el colegio una asignatura que sea Inteligencia Emocional, de hecho muchas veces no sabemos poner el nombre adecuado a la emoción que sentimos.Sería genial que nos enseñaran a poner nombre a lo que sentimos, a conocer las emociones, a saber controlarlas para sentirnos bien con nosotros mismos y con nuestro entorno. La mayoría de la gente no sabe y no se aprende por desgracia por uno mismo, para ello tienes que aprender, como a hablar, a escribir, a sumar….la Inteligencia emocional es lamentablemente tan desconocida que la mayor parte de las personas son analfabetos emocionales.Realmente es muy importante la “interpretación” que le damos a las emociones, así como saber gestionarlas pues el la clave para encontrar tu propia armonía y considero que es una

Origen: ¿Qué es la emoción?

¿Qué es la emoción?

entrenamiento

Habitualmente decimos “me ha emocionado mucho esa noticia” o “Pedro se emocionó cuando supo que sería papá”. Realmente no es un término que esté mal empleado en la frase, pues están sintiendo una emoción, pero el nombre concreto sería alegría, euforia, felicidad, ilusión, satisfacción, alivio… lo que conocemos comunmente como sentimientos.

La emoción es la reacción que sentimos tras un hecho o acontecimiento, es decir, que emoción es la alegría, la tristeza, la ira, la ansiedad, el enfado, el miedo…..

Emoción por lo tanto es lo que sentimos cuando hacemos algo, cuando mantenemos un diálogo con los demás y con nosotros mismos, de hecho, depende de si un día estás muy “enfadado” y te dan una buena noticia, tu expresión o reacción ante esa noticia no será igual que si te la dan un día que estés contento ¿verdad?. Estoy segura que no te estoy contando nada que no sepas.

Obviamente la emoción que sienten varias personas ante el mismo acontecimiento no tienen porqué parecerse, porque dependen directamente de la experiencia de cada persona.

A una persona que le gusta el fútbol y gana el mundial su país, seguro que sentirá alegría, euforia, satisfacción….etc. Si no te gusta el fútbol y gana el mundial tu país, seguro que puedes sentir alguna emoción pero dudo mucho que entre ellas esté la euforia, puedes sentirte “orgulloso”, “satisfecho”…pero ese día no lo celebrarás de forma especial ni sentirás que has ganado algo.

Independientemente de la intensidad, la duración o la frecuencia de cada emoción en cada persona, lo que está claro es que cada emoción tiene su nombre.

En realidad, lo que realmente me preocupa, es que nunca nos han educado para expresar nuestras emociones correctamente, no hemos tenido en el colegio una asignatura que sea Inteligencia Emocional, de hecho muchas veces no sabemos poner el nombre adecuado a la emoción que sentimos.

Sería genial que nos enseñaran a poner nombre a lo que sentimos, a conocer las emociones, a saber controlarlas para sentirnos bien con nosotros mismos y con nuestro entorno. La mayoría de la gente no sabe y no se aprende por desgracia por uno mismo, para ello tienes que aprender, como a hablar, a escribir, a sumar….la Inteligencia emocional es lamentablemente tan desconocida que la mayor parte de las personas son analfabetos emocionales.

Realmente es muy importante la “interpretación” que le damos a las emociones, así como saber gestionarlas pues el la clave para encontrar tu propia armonía y considero que es una herramienta fundamental para armonizar la comunicación y relaciones con el entorno y con todo el mundo.

 

Fases psicológicas de duelo

Fases del duelo (pérdida personal)

La palabra duelo proviene del latín (dolor), es un proceso psicológico que se experimenta tras la trágica experiencia de sufrir una pérdida personal, ya sea la muerte de un ser querido o una  pérdida (de un ser querido, alguna facultad, trabajo) ruptura sentimental, divorcio, despido, pérdida de alguna extremidad, tras una histeroctomía, despido improcedente…

En cualquier caso esa pérdida se manifiesta de varias formas:

  • En sintomatología física: pérdida del apetito, insomnio, sensación de ahogo, dolor físico en el pecho, cansancio, etc.
  • De manera psicológica, ante situaciones tan dolorosas y traumáticas, todas las personas pasan por las mismas fases de duelo, pudiendo variar el tiempo de superación del mismo o la intensidad.

Normalmente la superación de cada fase del duelo depende de cada persona, pero se termina superando con el tiempo, cuando una persona se estanca en una o cada una de esas fases, el duelo se convierte el patológico (se convierte en una enfermedad).

El duelo consta de cinco fases: negación, negociación, depresión, ira y aceptación.

LA FASE DE NEGACIÓN

La primera reacción de una persona que sufre una pérdida  es levantar sus primeros mecanismos de defensa para postergar, aunque sea un poco, el impacto de la pérdida.

Esta barrera defensiva consiste en negar el hecho de la pérdida, nos repetimos,  no quiero, no puede ser, debe de ser un error. La persona se convence de que ha habido una equivocación.

La negación es un mecanismo de defensa que nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida y  se hace presente para conceder una tregua entre la psique (nuestro pensamiento) y la realidad.

En la negación existe una separación de la realidad, tomando distancia temporal de lo que sucede realmente, más aun cuando el hecho de la pérdida se produce abruptamente. La negación es un intento de amortiguar el primer impacto de dolor y toma de conciencia de la realidad.

LA FASE DE NEGOCIACIÓN CON LA REALIDAD

Esta Fase del Duelo refiere a la persona al pensamiento mágico más primitivo. Aparecen las ideas de negociar la realidad. Se piensa en hacer un trato con la vida, con Dios, con el diablo, con el médico. La negociación es una nueva conducta defensiva que trata de evitar lo inaceptable; buscar un trato o acuerdo que nos retribuya la pérdida a cambio de buena conducta, de un sacrificio personal grande. La gran mayoría de estos pactos son secretos y sólo quienes los hacen tienen conciencia de ello.

LA FASE DE DEPRESIÓN

Finalmente todos los pasos anteriores se agotan y fracasan en el intento de alejarnos de la realidad.

La depresión suele aparece con sentimientos de angustia e ideas recurrentes y negativas. Esas ideas son la causa de la depresión junto al choque con la realidad, de no poder postergar más nuestras emociones. La depresión es la toma de conciencia de lo que hemos perdido. Y todas las consecuencias de cómo esa pérdida nos repercute y repercutirá en la vida.

Esta etapa se resuelve más rápidamente cuando la persona tiene la valentía de expresar su emociones y pensamientos, al buscar apoyo y ayuda para afrontar la realidad de la manera menos dolorosa posible.

La depresión es la fase del duelo donde más se atascan las personas. Porque como norma general cuesta mucho dejar salir las emociones y las ideas negativas, ante la falsa creencia que nos hace más vulnerables todavía.

FASE DE LA IRA

Cuando la persona ve por fin la realidad, intenta todavía rebelarse contra ella, y entonces sus preguntas y sentimientos cambian. Nacen otras preguntas: porque yo, porque ahora, no es justo, y aparece el enfado con la vida, con Dios y con el mundo. La idea de que parte de lo que ha pasado puede ser culpa suya  puede complicar esta, pues es frecuente estar martirizándose por no haber hecho más o por no haber dicho. En ocasiones también aparece el enfado hacia el ser querido que hemos perdido, pues al fin al cabo en esta fase la emoción que se apodera de nosotros es la rabia, la ira, el odio, el rencor…

Al igual que en la fase de depresión es fundamental buscar ayuda, ya no sólo para expresar nuestras emociones, si no para buscar estrategias para que cuando aparezca la ira seamos conscientes de que está ahí y ser conscientes de que podemos controlarla y gestionarla de manera adecuada.

LA FASE DE ACEPTACIÓN

Llegar aquí requiere que la persona haya tenido el acompañamiento y el tiempo necesarios para superar las fases anteriores. La aceptación solamente aparece cuando la persona ha podido gestionar su ansiedad y su cólera, ha resuelto sus asuntos incompletos y ha podido abandonar la postura auto compadecimiento.

A esta etapa se llega casi siempre muy débil y cansado. Esto se debe al esfuerzo de renunciar a una realidad que ya no es posible, a los esfuerzos por manejar nuestras emociones de estar en conflicto con uno mismo. Ahora, como regla general, uno prefiere estar solo, preparándose para su futuro, y hacer evaluación sobre el balance de su vida.

Es la fase de pensar en uno mismo, de reflexionar acerca de cómo era y será nuestra vida, de tomar otra perspectiva y  de replantearse lo que se quiere y por lo que hay que seguir luchando.

En esta etapa es cuando la persona es capaz de saber cuáles son sus ambivalencias (aptitudes, habilidades, su valor) y encuentra la armonía interior o el equilibrio.

Analfabetismo emocional

valores

¿Sabes lo que es la Inteligencia Emocional?

Si la respuesta es sí, enhorabuena, estoy segura de que si lo sabes, sabrás cómo utilizar esa habilidad para sentirte mejor contigo mismo.

En líneas generales la definición es “el conjunto de habilidades que permiten tomar conciencia de las emociones propias y de las de otras personas y aprender a regularlas”.

Es decir, la inteligencia emocional, consiste en aprender a tomar conciencia en primer lugar de nuestras emociones, saber identificarlas, preguntarse porqué aparecen, saber controlar esas emociones para que no se apoderen de nosotros y nos lleven a sentir malestar.

El analfabetismo en inteligencia emocional es, por desgracia, algo muy presente en la sociedad, nadie nos enseña qué es y para qué sirve. Es una materia muy desconocida por diferentes causas, principalmente porque vivimos con prisas, vamos corriendo de un lado para otro sin pensar en lo que sentimos, nos damos cuenta de lo que hacemos, pero no de cómo nos repercute a nivel emocional.

Para empezar a trabajar la inteligencia emocional, lo primero y fundamental, es pararse de vez en cuando a respirar, mientras vas en transporte público, mientras esperas en la cola del supermercado, etc. En esos momentos, que realmente no tenemos otra cosa que hacer que esperar, nos podemos enfadar porque la señora que está siendo atendida por la cajera tarda mucho en pagar….¡ con la prisa que tenemos siempre!.

En este ejemplo tan absurdo que te pongo, podemos sentir enfado, frustración o impotencia, o todas esas emociones a la vez. Mi pregunta es ¿podemos hacer algo para evitar esa espera? La respuesta es sí,  hay que esperar o dejar la compra para otro momento. Si decidimos esperar, sí podemos hacer algo para que la espera no nos genere emociones desagradables. Percatarnos de lo que sentimos, pensar el porqué, en este caso es obvio la espera nos causa frustración.

Como ves, el ejemplo cuanto más absurdo más fácil nos parece que sabemos controlarnos. Realmente ¿cuántas veces no te has ido cabreado al finalizar la compra?, ¿no se te ha ocurrido evitar esa emoción generando un pensamiento que te aporte emociones agradables?.

En nuestro día a día sufrimos muchas emociones desagradables, algunas tienen fácil solución y otras ni siquiera sabemos porqué. Para esas ocasiones en las que notas que todo te supera, que no eres capaz de avanzar si no es haciendo un esfuerzo enorme, está la figura del coach personal, para ayudarnos a identificar lo que sentimos, para ayudarnos a encontrar la causa que genera malestar y para buscar estrategias para superar los obstáculos y alcanzar nuestras metas personales.

Cristina Coach Personal.

 

Más acerca de mí

Conóceme un poco mejor, Cristina coacher profesional, entrenmiento personalizado.

Como ya habrás leído soy Coacher Profesional, tengo formación específica en Psicología y certificada en Inteligencia Emocional.

Pero no sólo es importante tener una buena base académica, para ser un buen coacher lo que realmente hace falta es tener vocación.

Tengo la capacidad de escuchar,  empatizar y buscar alternativas o soluciones. Es algo muy importante, que junto con mis conocimientos teóricos y prácticos, me permiten dedicarme al coaching profesional.

Parte de mi coaching consiste en que tomes conciencia de tus propias emociones, de enseñarte a no dejarte llevar por las emociones desagradables, no se trata de evitarlas, pues no es sano, pero sí de saber controlarlas para que no se apoderen de ti.

Por ello, quiero recalcar, que como coach personal, mi intención no es ayudarte a superar un problema puntual, si no a que desarrolles tus propias habilidades para afrontar problemas y a superar obstáculos que se te presenten en la vida.

Mi objetivo es hacer que te sientas bien, mi estrategia trabajar contigo enseñándote a desarrollar tu inteligencia emocional y mi fin que aprendas a sentirte pleno y a conseguir tus objetivos.