Fases psicológicas de duelo

La palabra duelo proviene del latín (dolor), es un proceso psicológico que se experimenta tras la trágica experiencia de sufrir una pérdida personal, ya sea la muerte de un ser querido o una  pérdida (de un ser querido, alguna facultad, trabajo) ruptura sentimental, divorcio, despido, pérdida de alguna extremidad, tras una histeroctomía, despido improcedente…

En cualquier caso esa pérdida se manifiesta de varias formas:

  • En sintomatología física: pérdida del apetito, insomnio, sensación de ahogo, dolor físico en el pecho, cansancio, etc.
  • De manera psicológica, ante situaciones tan dolorosas y traumáticas, todas las personas pasan por las mismas fases de duelo, pudiendo variar el tiempo de superación del mismo o la intensidad.

Normalmente la superación de cada fase del duelo depende de cada persona, pero se termina superando con el tiempo, cuando una persona se estanca en una o cada una de esas fases, el duelo se convierte el patológico (se convierte en una enfermedad).

El duelo consta de cinco fases: negación, negociación, depresión, ira y aceptación.

LA FASE DE NEGACIÓN

La primera reacción de una persona que sufre una pérdida  es levantar sus primeros mecanismos de defensa para postergar, aunque sea un poco, el impacto de la pérdida.

Esta barrera defensiva consiste en negar el hecho de la pérdida, nos repetimos,  no quiero, no puede ser, debe de ser un error. La persona se convence de que ha habido una equivocación.

La negación es un mecanismo de defensa que nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida y  se hace presente para conceder una tregua entre la psique (nuestro pensamiento) y la realidad.

En la negación existe una separación de la realidad, tomando distancia temporal de lo que sucede realmente, más aun cuando el hecho de la pérdida se produce abruptamente. La negación es un intento de amortiguar el primer impacto de dolor y toma de conciencia de la realidad.

LA FASE DE NEGOCIACIÓN CON LA REALIDAD

Esta Fase del Duelo refiere a la persona al pensamiento mágico más primitivo. Aparecen las ideas de negociar la realidad. Se piensa en hacer un trato con la vida, con Dios, con el diablo, con el médico. La negociación es una nueva conducta defensiva que trata de evitar lo inaceptable; buscar un trato o acuerdo que nos retribuya la pérdida a cambio de buena conducta, de un sacrificio personal grande. La gran mayoría de estos pactos son secretos y sólo quienes los hacen tienen conciencia de ello.

LA FASE DE DEPRESIÓN

Finalmente todos los pasos anteriores se agotan y fracasan en el intento de alejarnos de la realidad.

La depresión suele aparece con sentimientos de angustia e ideas recurrentes y negativas. Esas ideas son la causa de la depresión junto al choque con la realidad, de no poder postergar más nuestras emociones. La depresión es la toma de conciencia de lo que hemos perdido. Y todas las consecuencias de cómo esa pérdida nos repercute y repercutirá en la vida.

Esta etapa se resuelve más rápidamente cuando la persona tiene la valentía de expresar su emociones y pensamientos, al buscar apoyo y ayuda para afrontar la realidad de la manera menos dolorosa posible.

La depresión es la fase del duelo donde más se atascan las personas. Porque como norma general cuesta mucho dejar salir las emociones y las ideas negativas, ante la falsa creencia que nos hace más vulnerables todavía.

FASE DE LA IRA

Cuando la persona ve por fin la realidad, intenta todavía rebelarse contra ella, y entonces sus preguntas y sentimientos cambian. Nacen otras preguntas: porque yo, porque ahora, no es justo, y aparece el enfado con la vida, con Dios y con el mundo. La idea de que parte de lo que ha pasado puede ser culpa suya  puede complicar esta, pues es frecuente estar martirizándose por no haber hecho más o por no haber dicho. En ocasiones también aparece el enfado hacia el ser querido que hemos perdido, pues al fin al cabo en esta fase la emoción que se apodera de nosotros es la rabia, la ira, el odio, el rencor…

Al igual que en la fase de depresión es fundamental buscar ayuda, ya no sólo para expresar nuestras emociones, si no para buscar estrategias para que cuando aparezca la ira seamos conscientes de que está ahí y ser conscientes de que podemos controlarla y gestionarla de manera adecuada.

LA FASE DE ACEPTACIÓN

Llegar aquí requiere que la persona haya tenido el acompañamiento y el tiempo necesarios para superar las fases anteriores. La aceptación solamente aparece cuando la persona ha podido gestionar su ansiedad y su cólera, ha resuelto sus asuntos incompletos y ha podido abandonar la postura auto compadecimiento.

A esta etapa se llega casi siempre muy débil y cansado. Esto se debe al esfuerzo de renunciar a una realidad que ya no es posible, a los esfuerzos por manejar nuestras emociones de estar en conflicto con uno mismo. Ahora, como regla general, uno prefiere estar solo, preparándose para su futuro, y hacer evaluación sobre el balance de su vida.

Es la fase de pensar en uno mismo, de reflexionar acerca de cómo era y será nuestra vida, de tomar otra perspectiva y  de replantearse lo que se quiere y por lo que hay que seguir luchando.

En esta etapa es cuando la persona es capaz de saber cuáles son sus ambivalencias (aptitudes, habilidades, su valor) y encuentra la armonía interior o el equilibrio.

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